Hongos del Cielo

Un matrimonio cristiano, George y Sarah Clarke, compraron en 1880 el usufructo del predio Cerveza Jardín del Pacífico.

De inmediato la pareja quitó la palabra Cerveza, añadió la palabra Misión y fundó un ministerio para alcohólicos desamparados y mujeres y hombres oprimidos. Así nació la Misión Jardín del Pacífico de Chicago – el Antiguo Faro- la segunda misión de rescate en los EE.UU.

El coronel Clarke y su esposa corrían con el costo de la misión, pero a medida que los gastos aumentaban y el ministerio se expandía, sus fondos se agotaban. Finalmente llegó el día en que no pudieron pagar el alquiler. Fracasaron los intentos de obtener los fondos necesarios, y al coronel Clarke le avisaron que solo tenía veinticuatro horas para hacer el pago. De otro modo perdería el usufructo, y la Misión Jardín del Pacífico cerraría.

Durante toda la noche el coronel Clarke y su esposa oraron, pidiendo a Dios guía y provisión a su manera y tiempo. Ellos le recordaron al Señor las almas que se salvaban cada noche, y los hombres y mujeres cuyas vidas se estaban rescatando. Le preguntaron por qué se debían encontrar en tan grandes apuros cuando intentaban hacer la obra de Dios. Sin embargo, decididos a confiar sin cuestionar, permanecieron hasta el amanecer ante el trono de la gracia con fe sencilla y en ferviente súplica.

Esa mañana, cuando los Clarke salieron de su casa Parque Morgan lanzaron un grito de asombro. ¿Qué le había ocurrido a su jardín delantero? Estaba cubierto con algo blanco, algo que instantáneamente les recordó el maná del Antiguo Testamento. Al mirar más de cerca descubrieron que su césped estaba lleno de hongos de la mejor calidad, lo cual era muy misterioso pues no era temporada de hongos.

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Los Clarke recogieron la cosecha, llevaron los hongos calle abajo y los vendieron a buen precio a los jefes de cocina del Palmer House, el famoso hotel a poca distancia de la avenida Michigan. Los ingresos bastaron para pagar el alquiler, Y quedó suficiente para suplir otros gastos del ministerio.

Por consiguiente, la Misión Jardín del Pacífico continuó su obra sin Inmutarse.

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