La Rana

Un grupo de ranas iban atravesando un bosque y dos de ellas cayeron en un hoyo muy profundo. El resto de las ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron que este era muy profundo y que las dos ranas por más que brincaban no alcanzaban la orilla se empezaron a escuchar rumores y de pronto iniciaron los gritos y les decí­an a las dos ranas que se dieran por muertas. Las dos ranas ignoraron los comentarios y siguieron saltando con todas sus fuerzas para salir del hoyo. Las demás ranas siguieron gritándoles que se detuvieran, que se dieran por muertas. Finalmente, una de las ranas empezó a escuchar los gritos de las otras ranas y se dio por vencida. Se dejo caer al suelo y no siguió intentando salir. La otra rana continuó saltando tan fuerte como pudo. Nuevamente el grupo de ranas le gritaron que ya no sufriera intentando salir y que mejor se dejara morir. La rana saltaba más y más fuerte, y más fuerte hasta que finalmente logro salir. Ella pensó que sus compañeras estaban animándola todo el tiempo y les agradeció el apoyo… esta rana era sorda y no le era posible escuchar los gritos de las demás.

Una palabra de aliento a alguien que esta pasando por un mal momento puede reanimarlo y ayudarlo a salir adelante. Una palabra destructiva a alguien que esta pasando por un mal momento puede ser lo único que se necesite para matarlo. Este es el poder de las palabras!!!

Cuantas veces hemos estado en ese hoyo tan profundo y con todos «ellos» sobre nosotros y a nuestra espalda «apoyándonos» con gritos de «animo» ¿Cuántas veces hemos escuchado que nos dicen. Rí­ndete??? Seamos como la rana, sordos, y que nuestros labios siempre tengan una palabra de aliento para todos aquellos que cruzan nuestro camino.

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