¿No escucha?

¿Dice usted que no ha sido llamado? Más bien debería decir que “no escucha el llamado”. Solo ponga su oído sobre la Biblia, y escúchelo enviándote a sacar a los pecadores del fuego de la perdición. O ponga su oído sobre el atribulado corazón de la humanidad y escuche como este palpita lastimosamente gimiendo por una pronta ayuda. O sólo párrese frente a las puertas de infierno y escuche a los condenados rogándole a usted que vaya a sus casas para alertar a sus hermanos, hermanas, familiares , vecinos y amigos para que no vayan para ese lugar.”

Autor: William Booth

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